1. Los riesgos son cada vez más sistémicos
Ya no hablamos de inundaciones o terremotos aislados, sino de impactos encadenados entre energía, agua, alimentos, transporte, finanzas y política.
2. La adaptación está desplazando a la mitigación como prioridad operativa
Cada vez más gobiernos asumen que parte del cambio climático ya es inevitable y concentran esfuerzos en adaptación.
3. La resiliencia institucional importa más que la infraestructura
Las diferencias entre países y ciudades se explican cada vez más por capacidad de gobernanza que por nivel de amenaza.
4. La información se está convirtiendo en infraestructura crítica
Desinformación, confianza pública y comunicación de riesgo aparecen como factores centrales de resiliencia.
5. Estamos entrando en la era de los riesgos compuestos
Calor extremo + sequía + incendios + crisis política + desinformación + fallas digitales pueden ocurrir simultáneamente.

